11 agosto, 2017

Día 412

Yo se que él esperaba más de mi, siento su decepción incluso estando a kilómetros de distancia. No lo culpo aunque quisiera gritarle que sí, que todo es por su culpa, que nada hubiera sucedido si esto, si aquello y así, puedo enumerar un millón de motivos por los cual te deje de frecuentar. Yo se que él es astuto, que sabe manipular, y lo hacia muy bien en su momento, cuando aún me encontraba débil y vulnerable por tantas cosas sucedidas, pero eso se termino. Hace tiempo que se acabo, que lo deje atrás, y debe entenderlo, como le dicen a los niños pequeños, o por las buenas o por las malas, pero tarde o temprano comprenderá que como todo en la vida que no se cuida, pasa, se marchita y al final muere. Yo se que él aún lo quiere intentar, y no es que sea un capricho mio el querer verlo sufrir o ensañarmelas contra su corazón que nada tiene que ver. Yo se que él debe aprender a discernir entre lo real y lo no real, aquello que simplemente es la costumbre de levantarse cada día y rememorar una y otra vez el mismo casete, pero esa historia ya nos la sabemos de memoria y hasta su inminente final.